Antonio Trilla – La Vanguardia

Antes de empezar, una actualización al respecto del Covid-19 y embarazo: la OMS ha publicado los datos de 147 casos en mujeres embarazadas (Wuhan): el riesgo de sufrir una enfermedad más grave durante el embarazo es bajo: sólo el 8% de estas mujeres embarazadas presentaron una forma grave de enfermedad (en población general: 15%) y sólo un 1% presentaron una forma muy grave (en población general: 5%). Buenas noticias.

Niños: la noticia del miércoles. Se han diagnosticado los primeros casos pediátricos de Covid-19 en España. Siempre que una enfermedad afecta a niños hay una elevación de la percepción del riesgo. Es normal. Nuestros hijos y nietos tienen toda una vida por delante y todos esperamos que sea larga y que la puedan disfrutar con buena salud.

La mortalidad asociada es muy baja en los casos que afectan a niños 

¿Qué sucede en China con los niños? Primero, hay pocos casos. El denominado índice de ataque (cuanta gente se infecta de un grupo determinado con respecto al total de población de ese grupo) es bajo. Sólo un 2,4% de casos eran niños al principio de la epidemia. Al emplearse medidas de confinamiento de toda la familia en domicilio, la proporción de niños infectados aumentó en un estudio concreto del 2% al 13%: se contagiaron más en casa y con la familia.

Los niños, hasta ahora, sufren mayoritariamente formas leves de esta enfermedad. La mortalidad asociada es muy baja (0,2% para los menores de 18 años). Por tanto, con números en la mano: menos casos de niños y casi todos leves. Otra buena noticia. Desafortunadamente siempre habrá algún caso grave. Sucede cada año con la gripe, durante la que desgraciadamente hay fallecimientos entre los niños. Los niños son grandes transmisores de la gripe, pero no parecen ser buenos transmisores del Covid-19. De hecho, se contagian más fácilmente ellos a partir de los adultos que al revés, aunque estas observaciones realizadas en China son anecdóticas.

Los pequeños tienen miedo también a las enfermedades y a las epidemias. Hay que explicarles bien las cosas, tranquilizarles y dejar que hagan la vida más normal posible. Deben seguir las mismas precauciones que los adultos. Y aquí tenemos ventaja: los niños de hoy saben que se deben lavar las manos con frecuencia y que han de estornudar en su antebrazo y no en la cara del colega. Hacen caso a sus profesores y a sus padres, así que a seguir enseñando conductas correctas. Y en ocasiones, más de una, ellos nos enseñan las conductas correctas a nosotros.